viernes, 25 de mayo de 2018

Zaragoza en imágenes - I

Unos días de vacaciones dan para pasar tres días en Zaragoza con la mujer y conocer algo de
la ciudad y como no de su gastronomía.


 
Estatua de César Augusto y murallas romanas.



 
Museo del puerto fluvial de CaesarAugusta.



 
Plaza de Aragón

Plaza de los Sitios

Torreón de la Zuda

domingo, 13 de mayo de 2018

Nuevo almuerzo en La Forchetta

El buen almuerzo que disfrutamos el mes pasado en este local y el llevar a conocerlo a un
miembro ausente aquel domingo, hacen que repitamos la visita a este local enclavado en el
puerto de Burriana.
 

Cazuelas con diversidad de tapas, a cual más atractiva; callos, manitas, morro, pollo, chipirones,
pulpo, esperan al madrugador parroquiano que a las 9 de la mañana ya ocupa sus mesas.


 
Como la vez anterior nos decidimos por combinar en un plato varias de las sugerentes tapas.
Pulpo, chipirones a la plancha y chipirones fritos

Manitas de cerdo y tortilla de patata
 

Bacalao, pulpo y chipirones fritos

Morro, callos y chipirones a la plancha
Acompañamos el pan con dos tacitas de Allioli y terminamos con un carajillo de Ron quemado
     y unos chupitos. ¡ Hasta la próxima !
 
 
 

martes, 10 de abril de 2018

Almuerzo Sindical en el Mesón Navarro I


Día libre y aprovechamos para almorzar con un compañero delegado sindical, hablando como no de temas de trabajo y el convenio del sector.
El lugar elegido es el Mesón Navarro I, en la Plaza de Tetuán, detrás del edificio de Correos.
Un popular lugar de almuerzos de brasa, aunque también puedes comer y cenar.
 
 
Un plato con 2 longanizas, 1 morcilla, 1 chorizo, 1 trozo de panceta y patatas fritas para cada uno.
Al centro para compartir un plato de patatas bravas y un mortero de un excelente allioli casero para untar el pan.
 


domingo, 8 de abril de 2018

Almuerzo en La Forchetta



El Restaurante- Pizzería La Forchetta, situado en la calle Consolat del Mar, 1, en el puerto de Burriana, es el lugar elegido este domingo para el almuerzo, compartiendo mesa esta vez con los amigos del Vespa Club de Almazora.
Lugar que conviene ir pronto a almorzar dado que por la calidad y el excelente precio suele llenarse rápidamente, en este caso nosotros teníamos reservada la mesa a las 9:00 de la mañana.
Estupendas cazuelas llenan sus vitrinas con atractivas propuestas, como son manitas de cerdo, morro, callos, pollo, chipirones, sepia, pulpo, tortilla de patatas, etc.


En el centro de la mesa para acompañar la cerveza o el vino con gaseosa, aceitunas, cacahuetes de collaret, alioli casero y pan.
Todos nos decididimos por combinar en un plato varias de las atractivas propuestas, así Muslo de pollo con tortilla de patatas, chipirones con tortilla etc. 
Nosotros nos decidimos, uno por callos con manitas de cerdo y dos por combinar callos con sepia y pulpo.
Callos y manitas de cerdo

Callos, sepia y pulpo

 
Todo ello compartiendo mesa con los miembros del Vespa Club de Almazora.

 
 Terminando el almuerzo con el consabido carajillo de Ron quemado.
 

lunes, 26 de marzo de 2018

Almuerzo en el Asador Casa Darío

Día libre en el trabajo y un momento gastronómico antes de acercarnos al sindicato, para
almorzar en un sitio cerca de casa y sobradamente conocido como es el Asador Taurino Casa Darío en la calle Segorbe.



Nos decidimos mientras comemos unos cacahuetes para acompañar la cerveza, por un
plato de brasa, que nos llega con unas patatas a lo pobre acompañando una morcilla, una
longaniza, un chorizo y un trozo de panceta.
No pudiendo faltar el acompañamiento de un alioli casero para untar el pan y terminando
el almuerzo con un café.

Cuentos Malditos IV

                       
                                            

                                         Mesa para dos


Hasta los astros parecía que se habían confabulado para que la noche fuera perfecta, una agradable y refrescante brisa movía los árboles frente al lugar y parecía querer alejar las nubes que presagiaban la llegada de la lluvia.
Aquel restaurante francés, era el lugar de moda en la ciudad y por eso se encontraba totalmente lleno aquel sábado por la noche.
Carlos se congratulaba ahora de haber reservado la mesa con varios meses de antelación, aunque era bastante caro no había dudado por un instante en celebrar allí su décimo aniversario de boda.
– ¿Están buenas las costillas cariño?, preguntó ella.
El se detuvo un momento, dejando de desmenuzar la carne que separaba del hueso con la precisión quirúrgica de un cirujano, depositó el cuchillo y el tenedor sobre el plato y acercó la servilleta a su boca antes de contestar.
– Magníficas, están en su punto querida y la salsa está realmente deliciosa. Y tu filete, ¿no está poco hecho?, dijo, mirando el grueso corte de carne que inundaba de sangre el plato al cortarlo.
– No querido, respondió ella, ya sabes que la carne me gusta casi cruda, está tan tierna y jugosa que se deshace en la boca.
– ¿Está todo a gusto de los señores?, la educada voz del maitre del restaurante interrumpió la conversación. 
Carlos se volvió hacia el elegante maitre, al que conocía desde que  acompañaba a su jefe a comer, junto a algún importante cliente de la empresa donde trabajaba.
– Todo perfecto, como siempre René. Algún día me contarás vuestro secreto.
– Es la carne, señor. Trabajamos con los mejores proveedores, dijo el maitre, nuestro chef es muy exigente con la calidad y solo escoge las mejores piezas de carne para nuestros clientes.
La cena siguió discurriendo en aquel agradable ambiente y Carlos miraba ensimismado a Celia, no había ninguna mujer tan bella en el salón del lujoso restaurante. Su largo cabello rubio parecía resplandecer en contraste con la palidez de su piel.
Un golpe seco y fuerte sonó en uno de los ventanales del restaurante, al que acompañaron inmediatamente los gritos de espanto de alguna mujer.
Algunos de los comensales sentados en las mesas cercanas a aquel ventanal se levantaron indignados, se escucharon voces de protesta entre los clientes, mientras algunos de ellos recorrían con la mirada el restaurante en busca de ayuda.
Inmediatamente apareció el maitre, flanqueado por algunos de los camareros.
Carlos hizo un mohín de disgusto, en aquel momento había comenzado a llover con fuerza y apoyado en el cristal de uno de los ventanales, un indigente vestido con una sucia y raída gabardina, con el pelo enmarañado, golpeaba rítmicamente el cristal, como si pretendiera entrar, mientras miraba a los comensales con ojos de odio.
A una señal del maitre los camareros corrieron las cortinas de los ventanales para evitar aquella desagradable visión. El maitre por su parte comenzaba a esbozar unas palabras de disculpa:
– Les pido perdón por el incidente señores. Ya hemos llamado a la  policía y no tardará en llegar para llevárselo. Mientras tanto, por  favor sigan disfrutando de su cena. Nuestro personal les servirá a los postres, una copa de nuestro cóctel especial obsequio del restaurante.
Un minuto más tarde en el exterior, se escucharon sirenas policiales, los destellos azules y rojos de las luces se reflejaban a través de las cortinas.
Carlos, curioso, no puedo evitar descorrerlas lo suficiente para ver como un par de policías de uniforme inmovilizaban y llevaban a rastras al vagabundo hasta el coche patrulla. Cerró la cortina al notar la mirada de desaprobación de ella, al sentir como le miraba con sus ojos sin pupila. Carlos no podía evitarlo, en el fondo aquellos desgraciados le daban pena, aunque sabía que Celia, su mujer, no era de la misma opinión.
El comedor había recuperado la tranquilidad anterior al incidente, así que sirvió otra copa de vino a su mujer, mientras pensaba lo afortunados que habían sido al ser contagiados y morir a causa de aquella gripe, para volver a la vida pocas horas después.
Al principio habían pasado por malos momentos, huyendo de los supervivientes que les llamaban zombies o muertos vivientes y querían acabar con ellos, pero ahora las cosas habían cambiado y formaban parte de la casta dominante.Alejó todos aquellos pensamientos del trozo de cerebro que aún conservaba, el resto lo había perdido por culpa del disparo de una escopeta de caza.
No podía dejar que nada enturbiara aquella magnífica velada.
Más tarde, cuando abandonaron el local, con aquel paso vacilante propio de los zombies, para dirigirse a su casa, Carlos no dejaba de reconocer que en ningún restaurante de la ciudad sabían preparar la
carne humana como en Le Parisien.


 

 

 

 

 

 
 

lunes, 19 de marzo de 2018

Los Embutidos

Vamos a conocer hoy, un poco más de un clásico de los mercados municipales y que no puede
faltar en nuestra despensa.
Los embutidos se elaboran con los intestinos de animales como el cerdo, que normalmente se rellenan con carne picada del mismo animal y, de forma menos habitual de carne de caballo,
ternera o cabrito, incorporando así mismo en ocasiones otro tipo de ingredientes.

Esta mezcla cárnica también puede embutirse en vísceras como el esófago, el estómago, la vejiga o el diafragma, o incluso en tripas sintéticas.
El relleno de los embutidos puede estar elaborado con una única pieza de carne del animal, vísceras, hígado, lengua o sangre o por la combinación de varias de ellas.
Un ejemplo puede ser la güeña, un tipo de embutido quizás menos conocido por algunos, que se
elabora con vísceras y condimentos y que debe ser de consumo casi inmediato, ya que se estropea con facilidad.
Otros embutidos como salchichas, longanizas o butifarras, incorporan huevo, harina, leche, pan o cebolla.
También el pimentón y las hierbas aromáticas se emplean en su elaboración que incluso se pueden ahumar para que se conserven más tiempo.

La sobrasada, un tipo de embutido muy mediterráneo y original de Mallorca, se elabora con pimentón, al igual que los chorizos, que suelen llevar orégano y ajo, y del que son similares las
tármenas, las marinas o las chistorras, uno de mis favoritos.
Están, las estupendas morcillas, que pueden incorporar arroz, cebolla o mezcla de ambos y que suelen condimentarse con pimienta, canela, clavo o comino.
Una variedad de este alimento y que no contiene sangre es el blanquet, muy tradicional en la
Comunidad Valenciana